Arte  Diseño  Edición Nº203 

Sobre la piel

El artista que transforma la investigación astronómica en piezas únicas de orfebrería: una cosmología que cabe en la palma de la mano     En el universo de César Núñez […]

El artista que transforma la investigación astronómica en piezas únicas de orfebrería: una cosmología que cabe en la palma de la mano

 

 

En el universo de César Núñez (Vera, 1985), las distancias no se miden en años luz, sino en la capacidad de los materiales para protegernos de lo invisible. El artista santafesino, que ha pasado más de diez años investigando la intersección entre el arte y la astronomía, propone un giro: trasladar la escala monumental de sus instalaciones a lo íntimo del cuerpo humano. Así nace una colección de joyas únicas, realizadas en colaboración con el proyecto UNObarraUNO, dirigido por la artista plástica Paloma Mejía.

 

EL ALQUIMISTA CONSTRUYE SU ARMADURA 

Núñez ha construido su carrera como un «doble agente» entre la ciencia y la estética. Sus residencias en observatorios, como el Pierre Auger en Mendoza, el CASLEO en San Juan y el Observatorio Astronómico Nacional (OAN) de Colombia, le permitieron convivir con científicos y manipular instrumentos geofísicos que hoy alimentan su proceso creativo. «Durante mucho tiempo trabajé en instalaciones gigantescas con mantas isotérmicas de la NASA», explica César.

Este material dorado, un polímero reflectante desarrollado por la agencia espacial en 1964 para proteger módulos lunares y satélites de la radiación térmica extrema, posee una carga simbólica en su obra. Para el artista, la manta térmica es un recordatorio de que vivimos bajo un bombardeo constante de radiación, expuestos a los efectos de un universo «indiferente a nuestro destino». Con este elemento —visto originalmente en las fotos del alunizaje de 1969 cubriendo el módulo lunar—, Núñez crea estructuras que funcionan como refugios ante lo inabarcable.

En esta nueva etapa, presenta una colección de joyas que parten conceptualmente de «La persistencia de la memoria en el espinazo de la noche»: título de la serie de la que estos objetos portables se desprenden. Aquí, el concepto de «refugio» cambia de eje: ya no se trata de habitar una estructura exterior, sino de portar una armadura personal. Las obras, realizadas en plata 925 y bronce, son únicas y mantienen la huella de su estilo. «La joya termina siendo el rompecabezas de una cobertura», confiesa. Esta frase define la transición de su trabajo: lo que antes era una instalación de gran tamaño que albergaba al espectador, ahora se fragmenta y se reorganiza sobre la piel. «Esa guarida que antes estaba afuera, ahora empieza a aparecer en el cuerpo como una pequeña armadura energética».

UN PROCESO METICULOSO

 

El pasaje de las dimensiones grandes al detalle minucioso fue un ejercicio lúdico. Trabajando junto a UNObarraUNO, César descubrió que la técnica de cera le permitía aplicar la misma lógica que sus obras de mayor formato.

Gemelos en plata 925 firmados por el artista. Pieza única.
Gemelos en plata 925 firmados por el artista. Pieza única.

 

«En mis instalaciones uso pistolas de calor muy potentes para dar forma a los materiales; en las joyas, simplemente cambié la escala de la llama para modelar la cera». El resultado: objetos que a pesar de su pequeño tamaño conservan la fuerza gestual y la rugosidad de sus paisajes galácticos.

 

Anillo en bronce.
Anillo en bronce.

 

 

LA INMENSIDAD DEL ESPACIO

Para quienes buscan integrar el arte en sus espacios cotidianos, la obra de Núñez ofrece una ventana a lo inexplorado. Sus dibujos del conjunto «Superficie en un horizonte de sucesos», realizados con tinta y grafito, llevan a quien los contempla a galaxias estériles donde la humanidad es solo una espectadora.

Entre sus proyectos inmediatos hay una intervención en el Complejo Astronómico El Leoncito de San Juan (CASLEO), que coincide con el aniversario del centro, donde también coordinará una residencia para artistas.

César sigue persiguiendo el deseo de la infancia de ser astrónomo, pero lo hace con las herramientas del arte. En definitiva, sus piezas son datos duros transformados en códigos poéticos: una invitación a elegir cómo observar la inmensidad del espacio que nos rodea.

 

Obra de la serie "Somos hijos del azar".
Obra de la serie «Somos hijos del azar».

 

 

Texto: Eliana Giudiche

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