Arte  Edición Nº203  Retrato 

CRUZAR FRONTERAS

UNA PERSPECTIVA PROPIA DESDE BRASIL     BRUNO SIMÕES, UNA DE LAS VOCES DEL DISEÑO LATINOAMERICANO, ELABORA UNA MIRADA ATENTA SOBRE LOS DESAFÍOS DE LA ESCENA REGIONAL   Bruno Simões […]

UNA PERSPECTIVA PROPIA

DESDE BRASIL

 

 

BRUNO SIMÕES, UNA DE LAS VOCES DEL DISEÑO LATINOAMERICANO, ELABORA UNA MIRADA ATENTA SOBRE LOS DESAFÍOS DE LA ESCENA REGIONAL

 

Bruno Simões es curador de arquitectura, arte y diseño, y uno de los referentes más destacados de Brasil. Desde este territorio observa los movimientos de una escena latinoamericana que busca consolidar su presencia internacional. Mientras el arte de la región gana espacio en museos y bienales, el presidente y asesor del Instituto Bardi / Casa de Vidrio considera que el diseño todavía enfrenta desafíos estructurales para fortalecer su circulación y construir una red regional más sólida. Simões, además, es director de su propio estudio, y socio y curador de MADE (Mercado Arte Design), la primera plataforma de diseño coleccionable de América Latina.

Por estos días llega a Buenos Aires junto a otros dieciocho diseñadores, invitado por la feria de arte MAPA (25 al 28 de junio en La Rural). Allí se desplegarán piezas, objetos y mobiliario con ADN propio: su huella se traduce en un mix de texturas, acabados y colores. Además, su visita incluye un programa de intercambio. Junto a María Boggiano, curadora de la sección diseño de MAPA, Simões elegirá los estudios argentinos que participarán, en agosto, en la próxima edición de MADE. Un ida y vuelta, que cruza fronteras y se retroalimenta.

“Aunque el mercado del arte está cada vez más centrado en el diseño, se trata de dos ecosistemas que viven momentos diferentes”, dice Simões, para quien la nueva generación de artistas latinoamericanos “logró insertarse en el circuito global gracias a una infraestructura de instituciones, galerías, residencias y una articulación con curadores y críticos. En diseño, en cambio, el panorama es distinto”, agrega.

Desde 2022 también es curador de la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (ApexBrasil), donde está a cargo de exposiciones internacionales. En vidrieras como la Semana de Diseño de Milán o Maison&Objet, en París, las exhibiciones de diseño que llevan su sello se destacan por la puesta escenográfica y la calidad de los productos. 

Si bien reconoce casos exitosos de diseño latinoamericano en espacios internacionales, considera que siguen siendo excepciones. “Como si existiera una sola vacante por país”, resume Simões, que conoce desde adentro el entramado de la articulación entre la disciplina y los organismos estatales porque, además, se desempeña como consultor curatorial del Ministerio de Relaciones Exteriores de su país.

Desde su perspectiva, Brasil ocupa una posición singular dentro de la región gracias a la fortaleza de su industria y un mercado en constante expansión. “El diseño brasileño tiene una presencia significativa en América Latina con un catálogo competitivo, capacidad productiva y una alta calidad de fabricación”, explica. Sin embargo, advierte que el diseño de autor enfrenta limitaciones similares a las del resto de los países latinoamericanos. “Sigue restringido a unas pocas galerías y arquitectos interesados”. Destaca la inversión realizada por su país durante la última década para dar visibilidad tanto al diseño industrial como al independiente y observa que la integración regional todavía es una tarea pendiente. “Nos hemos olvidado de mirar a nuestros vecinos, no solo como posibles mercados, sino como colaboradores”.

Argentina, en tanto, tiene un lugar especial dentro de ese mapa. Simões sigue con atención el trabajo de los estudios locales y encuentra paralelismos con el momento que atraviesa el diseño brasileño. “Hay similitudes, desde estudios que recuperan las ideas de accesibilidad y practicidad de los años sesenta hasta otros, centrados en la investigación de materiales y en el cruce entre lo artesanal y lo experimental”.

Esa afinidad se vincula, según su mirada, con una tradición compartida de diálogo entre diseño y arquitectura. “Argentina tiene una conexión profunda con la arquitectura, igual que Brasil. Por eso el diseño de ambos países trabaja con la noción de espacio, escala y racionalismo de una manera muy equilibrada”. 

Cuando habla del reconocimiento internacional del diseño de su tierra remite primero al legado moderno: “La producción entre los años cincuenta y setenta sigue siendo una de las más importantes y admiradas del mundo. Esa época marcó un rumbo para los diseñadores brasileños que siguieron una premisa: los muebles deben ser ligeros, respirar y mantener ironía y humor”. En la actualidad, sin embargo, identifica otros factores que generan interés internacional: el regionalismo, los materiales naturales, la sostenibilidad y el impacto social de los proyectos.

Al mismo tiempo, reconoce que las nuevas formas de producción y la autonomía tecnológica permitieron desarrollos que no necesariamente desembocan en objetos concretos. Esa construcción de una narrativa propia forma parte, según sostiene, del proceso contemporáneo del diseño.

Por eso propone una referencia distinta. “El diseño debería mirar más a la arquitectura que al arte”. La razón no está en las formas sino en la lógica de trabajo: colaboración, convivencia e interdependencia. Mientras el arte puede operar desde preguntas abiertas y universos autónomos, el diseño, para Simões, conserva una responsabilidad: responder a los desafíos que plantean los recursos, los espacios y las personas.

 

 

 

Texto: Vivian Urfeig 

 

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