Arquitectura Decoración Diseño Edición Nº204
EN CLAVE ACTUAL
“Siempre trato de buscar un hilo conductor en los proyectos, para que los ambientes tengan que ver con un todo”, dice la arquitecta Giselle Chalu. En esta vivienda de Palermo, […]
“Siempre trato de buscar un hilo conductor en los proyectos, para que los ambientes tengan que ver con un todo”, dice la arquitecta Giselle Chalu. En esta vivienda de Palermo, la idea fue proyectar espacios cómodos con un sello contemporáneo: escenarios agradables pensados para el disfrute de habitarlos. Bajo esta premisa, cada sector responde en igual medida a la estética y al uso diario. “Los ambientes y el mobiliario tenían que ser funcionales; esa siempre es una consigna necesaria, pero no suficiente”, piensa. Se eligieron muebles de líneas simples y diseño atemporal: una síntesis que evita la recarga visual de elementos y mantiene el equilibrio. “No hay muebles que no tengan utilidad: hay poco, pero todo lo que está allí resulta funcional para la vida cotidiana de la casa”.
Como base para las superficies, se usó una paleta de tonos neutros y serenos. Sobre este esquema, la identidad cromática de los interiores se articuló a partir de elementos puntuales. “En gran parte de los ambientes, el color llega a través del arte, que aquí cumple un rol protagónico”, cuenta. “En el dormitorio principal se usó un azul petróleo, intenso pero cálido, que logra una atmósfera de calma muy diferente a la del resto de los sectores”. Ese cambio de tono en la habitación señala el paso hacia el área de descanso y da lugar a un clima más íntimo.
Por último, la integración con el afuera fue una premisa clave que incorporó el exterior como un espacio más de la casa. Aquí se buscó usar materiales como la madera, presente también en los interiores.

En el living: iluminación de Flos, mesas ratonas y sofás hechos a medida. Detrás, una pintura de Rómulo Macciò, referente de la Nueva Figuración de los años sesenta. Las luminarias del comedor y el concepto trabajado son de World Leds Go. Sillas de Nosten. Sillas especiales de cabeceras de La Feliz. Mesa a medida con tapa en mármol. En la pared, una obra de Matías Ercole en escala de grises.

El mobiliario de la cocina es de Poliform. Las cortinas son de Wood.

Playroom: mesa ratona de La Feliz, sillas Poliform, banquetas Estudio Te. Mobiliario y sofá hechos a pedido. “Un sector de disfrute lúdico”, dice la arquitecta Giselle Chalu.

“Todas las alfombras del living, el comedor, el dormitorio principal y los playrooms pertenecen a Kalpakian, un trabajo especial hecho a pedido para este proyecto”.

El spa está ubicado en un sector separado del resto de la vivienda, al que se accede cruzando el parque interno. Un lugar ideado para que los dueños de casa tengan su propio punto de relax.


En el playroom de la planta baja se destaca una poltrona rayada de B&B. Sofá y biblioteca hechos a medida. La iluminación se resuelve con apliques de pared de La Feliz.


En el dormitorio principal, la silla de La Feliz convive con el resto del mobiliario diseñado exclusivamente para la vivienda. En las mesas de luz, las lámparas son de Flos.
ESTUDIO: GISELLE CHALU ARQUITECTA
FOTOS: DANIELA MAC ADDEN
TEXTO: VIVI VALLEJOS

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