Arquitectura  Decoración  Edición Nº203 

Un aire familiar

      Los dueños de esta casa se criaron, se conocieron y transitaron sus primeros años como familia en el Barrio Parque Los Andes de Chacarita. Cuando todavía vivían […]

 

 

 

Los dueños de esta casa se criaron, se conocieron y transitaron sus primeros años como familia en el Barrio Parque Los Andes de Chacarita. Cuando todavía vivían en el emblemático complejo ideado por Fermín Bereterbide, les confiaron la reforma de su departamento a las arquitectas Julia D’Alotto y Guadalupe Sobral, artífices de Atelier Brux. La experiencia fue tan buena que se reencontraron cuando la pareja esperaba su tercera hija y decidieron mudarse a una casa. El lugar elegido, en Colegiales, fue una de esas viviendas que detrás de una fachada discreta esconden tesoros únicos, como la estructura de una típica casa tipo PH con un patio luminoso y un jardín frondoso que resistieron el paso del tiempo y las modificaciones.Los dueños de esta casa se criaron, se conocieron y transitaron sus primeros años como familia en el Barrio Parque Los Andes de Chacarita. Cuando todavía vivían en el emblemático complejo ideado por Fermín Bereterbide, les confiaron la reforma de su departamento a las arquitectas Julia D’Alotto y Guadalupe Sobral, artífices de Atelier Brux. La experiencia fue tan buena que se reencontraron cuando la pareja esperaba su tercera hija y decidieron mudarse a una casa. El lugar elegido, en Colegiales, fue una de esas viviendas que detrás de una fachada discreta esconden tesoros únicos, como la estructura de una típica casa tipo PH con un patio luminoso y un jardín frondoso que resistieron el paso del tiempo y las modificaciones.

 

 

Con ese potencial, en la planta baja generaron una sucesión de ambientes de uso diario y una cocina más que generosa; desarrollaron los dormitorios en la planta alta y un estudio en el nivel superior. En el patio y en el jardín, la parrilla, el quincho y la pileta garantizan el disfrute al aire libre. Con practicidad y un estilo atemporal, casi todo el interiorismo se resolvió con equipamiento de Ikea, lo que da un aire armonioso a los espacios. 

D’Alotto y Sobral enriquecieron cada uno de los programas con una visión que comparten con sus clientes, basada en una arquitectura auténtica, lúdica y amorosa, con gestos que crean identidad. En ese camino, diseñaron la escalera y los ventanales que generan vistas desde todos los puntos de observación. Lograron una paleta cromática que combina matices de verde, tonos neutros y acentos vibrantes y llevaron al extremo las aberturas para articular interior y exterior. El resultado es una casa moderna, luminosa y vital, que vibra con la calidez de la vida familiar.

 

 

“Queríamos que la escalera fuera una pieza clave. Definir su ubicación fue el primer signo de que la casa iba a transformarse por completo”, cuentan las arquitectas Julia D’Alotto y Guadalupe Sobral, socias en Atelier Brux. Hecha in situ, la estructura es de hormigón revestido en terrazo (Pimux) y el color de las barandas es Pinos del Pacífico (Alba).

 

En el living, sillones claros de líneas suaves y pocos objetos. Almohadones con fundas de Marimmeko. Del otro lado del mueble laqueado con compartimentos y artefactos de iluminación puntual (Huup), se encuentra el playroom. El tono Green Sprout (Sherwin Williams) hilvana los sectores de la planta baja.

 

En una construcción totalmente renovada, los rasgos de la casa dieron un salto hacia el presente y aún se reconocen. Ese abrazo de épocas y estilos fue posible gracias a intervenciones estudiadas, respetuosas y sensibles.

 

El piso de damero (Moltrasio) contrasta con el vibrante tono Cayenne (Sherwin Williams) del mueble que da la bienvenida y funciona como recibidor.

 

La caja verde contiene al toilette. La parte superior está vidriada, lo que genera un efecto agradable cuando se encienden las luces y también da un aspecto más liviano. El mismo recurso se mantiene en el ingreso a la cocina. El piso de pinotea es original.
La caja verde contiene al toilette. La parte superior está vidriada, lo que genera un efecto agradable cuando se encienden las luces y también da un aspecto más liviano. El mismo recurso se mantiene en el ingreso a la cocina. El piso de pinotea es original.

 

En el playroom, un sillón en L. En el primer piso, una lucarna que ocupa todo el techo trajo luz natural al pasillo que conduce al dormitorio de cada una de las hijas.
En el playroom, un sillón en L. En el primer piso, una lucarna que ocupa todo el techo trajo luz natural al pasillo que conduce al dormitorio de cada una de las hijas.

 

 

 

 

Los dueños querían una cocina que albergara a familiares y amigos. El resultado: un ambiente de 39m2 con buena circulación y conexión al exterior a través de ventanales corredizos de 3 y 5 metros de extensión. Cortinas de gasa washed (Romina Hahs). Piso terrazo (Pimux).

 

La isla de líneas orgánicas y la mesa del comedor marcan el eje del espacio. El mueble de pared a pared con frente de melamina contempla distintos usos y lugar de guardado. Sobre la alacena que sirve como apoyo, el espejo refleja imágenes del patio. 

 

 

 

La parrilla se ubicó debajo de una pérgola de hierro con vigas sostenidas por los muros y artefactos de iluminación con rieles.
La parrilla se ubicó debajo de una pérgola de hierro con vigas sostenidas por los muros y artefactos de iluminación con rieles.

 

 

En el mismo sector, un cantero perimetral con especies nativas que continúa en un banco de lapacho hecho por un ebanista y que es parte del paisajismo a cargo de Agustina Anguita (GOGO Land).
En el mismo sector, un cantero perimetral con especies nativas que continúa en un banco de lapacho hecho por un ebanista y que es parte del paisajismo a cargo de Agustina Anguita (GOGO Land).

 

 

 

 

“Al subir la escalera, desde las ventanas redondas de grandes dimensiones, es posible ver lo que pasa en el patio. A la vez, desde el patio, se contempla la forma escultural de la escalera”, describen D’Alotto y Sobral sobre el juego visual que se genera entre los elementos.
“Al subir la escalera, desde las ventanas redondas de grandes dimensiones, es posible ver lo que pasa en el patio. A la vez, desde el patio, se contempla la forma escultural de la escalera”, describen D’Alotto y Sobral sobre el juego visual que se genera entre los elementos.

 

 

 

Fotos: Daniela Mac Adden

Texto: Viviana Álvarez

Estudio: Atelier Brux

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