Arquitectura Edición Nº203
CON ESPÍRITU ZEN
Entre el comedor y el living principal se quiso lograr una continuidad visual y espacial. Para ello se optó por utilizar una misma paleta de colores, alfombras […]

Entre el comedor y el living principal se quiso lograr una continuidad visual y espacial. Para ello se optó por utilizar una misma paleta de colores, alfombras idénticas e iluminación definida por garganta perimetral y alineamiento de luminarias. Mesas Mush y sofá Saint-Germain de Poliform.

Mesa de cuarcita. Lámparas colgantes de Luceplan. Lámparas de pie de Vibia. Vajillero consola de Nosten. Sillas de Jader Almeida. Alfombras de Alsina. Mesa de juego de Wentz. Sofá blanco de bouclé con combinación de texturas, mesas bajas, poltrona y sillas de juego de Poliform. Poltrona Serie UP de B&B Italia. Cava para 300 vinos.


El acceso adquiere protagonismo a través de la escalera que va a la terraza. La paleta inspirada en la naturaleza anticipa los espacios sociales, mientras el verde del mueble de ingreso, igual a la mesa de comedor, refuerza la continuidad. Lámparas de Vibia.

La cava bajo la escalera, una pieza protagónica a pedido del cliente: se integra al revestimiento mediante la misma madera de nogal y un vidrio gris humo, que aporta misterio, profundidad y reflejos hacia el entorno.

Cocina conectada al estar, con continuidad visual lograda por el gris plomo y las posibilidades que brinda la planta cuadrada.
Cocina integrada, diseñada a medida, con acabado en bronce añejado. Barra con lámpara Belt de Flos y banquetas de Flexform. Sala en gris plomo, para abstraerse del exterior y diferenciarse del living principal, ideal para el home theatre. Sofá de Patricia Urquiola. Alfombra de Kalpakian. Lámparas de Flos. Mueble TV de Nosten. Mesitas de arrime de B&B Italia.

Este proyecto residencial llamado Oceana, en Puerto Madero, surge a partir de un pedido muy específico: una casa que refleje la identidad del cliente. A través de múltiples conversaciones e intercambios, el estudio logró descubrir ese carácter y traducirlo en cada decisión del proyecto. “Es fundamental atravesar este proceso antes de comenzar cualquier diseño. En LAR, entendemos cada trabajo como una oportunidad para materializar la esencia de quienes lo habitan y alcanzar resultados únicos e irrepetibles”, cuenta la arquitecta Michelle Parisier de Studio LAR.
La obra de 600 m2, con terraza y balcones, partió de una planta cuadrada con perímetro completamente vidriado en el último piso de un edificio de ocho niveles, donde la terraza ofrece vistas 360° sobre el barrio.
La intención fue preservar el estilo arquitectónico del edificio y potenciar los espacios, no solo a través del diseño interior, sino también mediante la relación con el río y las visuales privilegiadas.
El deseo del cliente de habitar entornos calmos y contemplativos determinó que el interiorismo optara por una paleta de colores y materiales de fuerte inspiración en la naturaleza, a través del uso de la madera y los tonos terrenales. El recorrido interior propone un relato: una sensación de continuidad y diálogo entre los ambientes.
La selección de mobiliario combinó piezas nacionales e internacionales. Se buscó generar un equilibrio entre diseño argentino (Nosten), brasileño (Jader Almeida) e italiano (Flexform, B&B Italia, Poliform) para lograr una composición cálida y armoniosa.

Escalera a la terraza: una paleta de colores que evoca un pasadizo subterráneo. Las paredes en corcho natural dan textura y refuerzan el efecto. El zócalo, diseñado en conjunto con la firma Pizarro, aporta una iluminación que no compite con las claraboyas.


La armonía como premisa define el ambiente para el descanso. La suite principal, con espíritu zen, en tonos serenos y madera clara para crear neutralidad. Alfombras que refuerzan la continuidad visual. Cama y mesas de luz de Poliform. Alfombras de Woodnotes. Chaise longue de Flexform. Consola de Nosten. Lámparas de Flos.

Terraza con vista panorámica al paisaje de Puerto Madero, diseñada para crear un espacio colorido y náutico. Con piezas de Paola Lenti, se caracteriza por una mesa comedor y un espacio de relax alrededor de la pileta.

El paisajismo diseñado en conjunto con Maggie Cavanagh se trabajó con suculentas y cactus.
ARQUITECTURA E INTERIORISMO: STUDIO LAR (ARQUITECTAS MICHELLE PARISIER Y LUCRECIA BAKIR)
FOTOS: DANIELA MAC ADDEN
TEXTO: PABLO SÁEZ

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