Edición Nº203  LadoB 

BIBLIOTECA PARAÍSO

LADO B SECRETOS Y SIMETRÍAS EN LA CALLE MÉXICO   Para la mayoría, el paraíso es un jardín; para Jorge Luis Borges, siempre tuvo la forma de una biblioteca. En […]

LADO B

SECRETOS Y SIMETRÍAS EN LA CALLE MÉXICO

 

Para la mayoría, el paraíso es un jardín; para Jorge Luis Borges, siempre tuvo la forma de una biblioteca. En el edificio de México 564, ese paraíso se manifestó con una ironía digna de sus propios cuentos. Nombrado director de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno en 1955, el escritor habitó este laberinto de papel en la paradoja de dirigir millones de libros que ya no podía leer. Dios le había dado a la vez los libros y la noche.

 

 

UN PALACIO NACIDO PARA LA SUERTE

El edificio es, en sí mismo, un objeto de deseo arquitectónico de estilo beaux-arts. Diseñado por el italiano Carlos Morra a fines del siglo diecinueve, a pedido de Julio Argentino Roca, su destino original no era el silencio de los libros, sino el bullicio de la Lotería Nacional. Un rastro de ese origen azaroso sobrevive en las escaleras: adornos con forma de bolilleros de lotería delatan el pasado que el entonces director de la Biblioteca Nacional, Paul Groussac, logró torcer al convencer al presidente Roca de convertir el palacio en acervo público. Fue el segundo en el país en tener ascensor y uno de los primeros en contar con electricidad, lo que lo hacía un auténtico edificio a la vanguardia de su época.

 

EL ESCRITORIO EN HERRADURA: EL CENTRO DEL LABERINTO

 

En el primer piso, tras una restauración que rescató su esplendor original, se encuentra el despacho de dirección. Allí destaca el mítico escritorio en forma de U (semicircular), una pieza que perteneció primero a Groussac —quien lo mandó a construir por sugerencia del político francés Georges Clemenceau— y que Borges heredó décadas más tarde.

 

 

Sobre su superficie descansó el tintero personal del autor de El Aleph, el cual hoy se exhibe con las manchas de tinta originales como testimonio vivo de su historia y uso. Fue en este mueble, inmortalizado en su cuento El Libro de Arena, donde Borges reescribió gran parte de su obra y fue testigo de su ascenso a la fama internacional con las sucesivas nominaciones al Nobel de Literatura.

 

EL LOGO QUE CRUZÓ FRONTERAS

En la chimenea del edificio se recuperó el primer logotipo de la Biblioteca Nacional, una pieza diseñada personalmente por Paul Groussac. Es un detalle de diseño interesante porque ese logo fue tan exitoso que terminó siendo copiado por otras bibliotecas nacionales de todo el Cono Sur. 

La chimenea y la boiserie d e m a d e r afueron restauradas. Fald ó n d e c u e r o de la chimenea con el logo de la BN.
La chimenea y la boiserie d e m a d e r a fueron restauradas. Faldón de cuero de la chimenea con el logo de la BN.

 

 

 

LA DIVINA CIFRA DE LA CEGUERA

Borges dirigió la Biblioteca Nacional durante 18 años, entre 1955 y 1973. De su paso por ese rol, el asombro de lo que definía como una confirmación de orden ternario: la constatación divina de que tres directores de la institución —José Mármol, Paul Groussac y él mismo— habían compartido no solo el mando, sino también la oscuridad de la ceguera.

Hoy, el edificio ha sido bautizado como Antigua Biblioteca Nacional Jorge Luis Borges. Centro de Estudios Borgeanos. Tras una puesta en valor integral, es posible visitar el despacho restaurado y admirar el mobiliario original.

 

 

 

Texto: Eliana Giudiche

SUSCRÍBASE A D&D

Por solo $100000 anuales reciba la revista D&D en su domicilio y obtenga la tarjeta de beneficios exclusivos Club D&D.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER