Arquitectura  Decoración  Edición N°202 

UNA TRAMA SENSIBLE

Ideas precisas y confianza plena fueron los pilares que guiaron este trabajo conjunto entre la diseñadora industrial Valu Lamas, al frente del estudio que lleva su nombre, y sus clientes: […]

Ideas precisas y confianza plena fueron los pilares que guiaron este trabajo conjunto entre la diseñadora industrial Valu Lamas, al frente del estudio que lleva su nombre, y sus clientes: una pareja que inició una nueva etapa de su vida en Uruguay y la convocó para crear el interiorismo de una casa en Manantiales, proyectada por el arquitecto Diego Montero.

 

Con un estilo atemporal y una síntesis de líneas geométricas y materiales como hormigón, vidrio y madera —que generan ambientes generosos y recorridos fluidos—, Lamas logró un encuentro justo entre los habitantes de la casa, los espacios y los objetos que los conforman. La construcción de ese lenguaje personal, que requirió viajes y reuniones a distancia, comenzó con la escucha atenta, siguió con la decodificación de las necesidades de los clientes y culminó con decisiones compartidas. 

 

En ese camino, la diseñadora se concentró en acercar las escalas, suavizar la rigidez de la construcción y preparar los ambientes para los meses que se viven puertas adentro. Para eso, emprendió una búsqueda minuciosa de muebles, luminarias y textiles de firmas nacionales e internacionales de impecable factura. “Aunque sigo cada tramo de la obra, no dejo de sorprenderme cuando un proyecto se concreta”, cuenta Lamas, quien se involucró en cada detalle, desde la elección de los picaportes hasta la composición de los pisos de granítico de toda la casa.

 

El resultado fue mucho más allá del objetivo de moderar la potencia de los materiales o la inmensidad que dan los más de cinco metros de altura: se trata de una trama sensible, compuesta por capas, paletas meditadas y piezas que crean climas, causan emociones y son el punto de partida de nuevas historias.

 

En el living, el sofá modular Alberese (De Padova, traído por Monoccino) ocupa el centro de la escena. Sillones Bask (Paola Lenti). Lámpara de pie Pin Doble y de piso Knit (ambas de Vibia). Mesas de centro en roble americano natural, diseñadas por Valu Lamas (etc.homestyle) y auxiliares: Roma, de acrílico (Ries Studio) y Corchea, de chapa (Federico Churba). Alfombra color cebolla (Awanay). Cortinas de organza de lino en tono arena (Compañía del Comercio).

 

Los límites entre interior y exterior se diluyen. Así, la luz natural que entra en el living crea distintos efectos según el momento del día. El espacio y las vistas interminables se disfrutan de la mañana a la noche. Apoyado en el sofá, mueble bajo de roble natural diseñado por Lamas y realizado por etc.homestyle. Lámpara Atollo (Oluce).  

 

Sobre la consola Polo (Federico Churba), escultura (Imperfecto Iotti), obra de Laura Spivak y lámpara Mico (Prandina). Una estantería con compartimentos abiertos y cerrados separa el hall de ingreso del comedor. El piso de granítico se pensó como un elemento constructivo que hilvana todos los ambientes. Por eso, se fabricó in situ y se hicieron varias pruebas hasta conseguir la textura y el color que convencieron a todos.

 

 

En el toilette, el toque de audacia está en la mesada de granito Avocatus (Marmolería Aníbal Abbate) que contrasta con las paredes revestidas en madera de haya. Aplique Eclipse (La Feliz). Amante de las luminarias, Lamas se dio el gusto de elegir artefactos de diseño como la lámpara Flotation de Ingo Mauer, que suaviza la altura del comedor. Mesa hecha a medida y sillas Rea (De Padova).

En sintonía con el estilo arquitectónico, los ambientes tienen pocos elementos, cada uno con una presencia ineludible. Para mantener una vista ordenada desde el comedor hacia la cocina, optaron por cubrir la campana y las alzadas de la mesada con un mármol Tundra que también se usó en la tapa de la isla (Marmolería Aníbal Abbate).

Banquetas Rea (De Padova). Artefactos lineales Tokio (iMdi iluminación). Los frentes de los muebles de la cocina tienen un diseño neutro, basados en la esencia de lo mínimo y sin elementos que invadan el espacio o la vista. En cambio, en el exterior, la casa se nutre de los materiales naturales de la zona, como la piedra.

Los textiles son protagonistas en la suite principal. Cama hecha a medida y tapizada con piezas hechas en telar (Carolina Biercamp). La mesa de luz de roble con tapa de chapa forma parte de una serie diseñada por Lamas para este proyecto. Veladores Atollo Small y Laguna Tavolo (Artemide). Poltrona Clio de Federico Churba con género de Tienda Mayor. Lámpara de pie Pin (Vibia). Alfombra color yerba (Awanay). Cortinas de gasa lino soft (Compañía del Comercio).

 

En el baño de la suite, el piso granítico se extendió hacia las paredes, lo que da un efecto envolvente y monolítico. Mueble de haya con mesada de mármol (Aníbal Abbate). Grifería de la firma española Tres. Mesa auxiliar de cerámica (Intervista). En el dormitorio de la hija de la pareja, escritorio de petiribí (Marini). Lámpara de escritorio Funiculí (Marset). Silla Meseta de Ascolta con tapizado de tusor (Tienda mayor). Perchero (La Base Studio).

 

 

“Menos es más”, el principio de la arquitectura moderna proclamado por Ludwig Mies van der Rohe, se refleja a la perfección en esta casa que se integra al paisaje rural, a metros de la laguna y cerca de la costa. Reposeras (Restoration Hardware).

 

 

 

 

 

 

Estudio Valu Lamas

Fotos: Pompi Gutnisky

Texto: Viviana Álvarez

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