Arquitectura  Decoración  Edición Nº 201  Entrevistas 

CURVAS MEDITERRÁNEAS

Ximena Fontán Balestra y su equipo se enfrentaron al encargo de reciclar esta casa menorquina frente al mar Mediterráneo. “Para nosotras, como arquitectas, fue un privilegio hacer una reforma en […]

Ximena Fontán Balestra y su equipo se enfrentaron al encargo de reciclar esta casa menorquina frente al mar Mediterráneo. “Para nosotras, como arquitectas, fue un privilegio hacer una reforma en una construcción que tiene una impronta tan sensual”, dice la arquitecta e interiorista argentina, que desde Buenos Aires lleva adelante proyectos en distintas partes del mundo. “Está ubicada sobre una cala de aguas turquesas y tiene una silueta muy original de líneas curvas, que es al mismo tiempo simple y cautivadora. Nos pareció que lo que teníamos que hacer era acompañar lo que la vivienda traía, que era muy fuerte”, explica.  

Con un portfolio de obras terminadas en Uruguay, en España, las islas griegas, Francia y Estados Unidos, además de su producción local, Fontán Balestra fue convocada por Paula Estrada, la dueña de Rugit, para que se ocupara de perfeccionar su refugio de verano en las Islas Baleares. Diseñadas especialmente para cada espacio, las alfombras de la marca, aptas para exterior y lavables, fueron grandes aliadas de la decoración, que buscaba un estilo de vacaciones liviano y funcional.

“La casa es bastante singular: mientras la arquitectura típica de Menorca es blanca, de aristas, con techos a dos aguas y mucho verde, esta casa tiene curvas, techo plano y es realmente única. Desde todos sus ángulos se ve el mar y la isla que tiene enfrente”, describe la arquitecta, que actualizó la vivienda sin traicionar su estilo, con elementos construidos in situ que resulta difícil imaginar que no estuvieron allí desde el primer día. 

“La construcción estaba deslucida: el piso era oscuro, al igual que las aberturas, y los baños no tenían gracia. Elegimos elementos que la realzaran sin delatar que se había hecho una reforma”. Elementos built-in, como la tarima que eleva la cama para disfrutar de la vista del mar, o los muros curvos que protegen la privacidad de la ducha o trazan fronteras entre las habitaciones.

La arquitecta Ximena Fontán Balestra, en Buenos Aires, delante de un cuadro de Mariana López. A la derecha, una postal muestra la vivienda en el paisaje rocoso de las costas de Punta Prima, al sur de Menorca, con dos de sus tres niveles. “Buscamos una ambientación fluida y fresca, bien de casa de verano”, dice Fontán Balestra. En el living, la alfombra Río, en turquesa y marfil (Rugit), se hizo especialmente para el espacio. Bar de frente varillado (Decolab), cuadro (Juan José Cambre), lámpara de fibras naturales y base cerámica, y mesa de juegos (Paola Lenti).

La escena del living se completa con sofás de lino hechos en Madrid (Decolab) y sillones de caña con almohadones de lino (Can Sancia), además de dos mesas bajas de estética complementaria: una circular de cemento (Zara Home) y otra rústica de madera, encontrada en un anticuario. Dos lámparas de pie bien distintas escoltan el conjunto: una metálica negra (Zara Home) y otra orgánica. Detrás, un cuadro a puro color de Graciela Hasper.

Toda la casa está envuelta por galerías curvas que le dan un aspecto orgánico y ofrecen postales increíbles del Mediterráneo desde distintos ángulos. Se restauraron con pisos de placas de mármol Marés, bien típico de la zona. En ellas se ubicó el comedor, para disfrutar de las vistas y el aire del mar. Sillas de bistró parisino (Decolab), una antigua mesa ovalada, cortinas de lino y alfombra exterior (Rugit).

La cocina se armó en torno a una isla triangular de esquinas redondeadas, que retoma las formas de la casa. Los muebles, diseñados por el estudio y realizados por un carpintero, están laqueados en blanco y llevan mesadas de Silestone. Alfombras confeccionadas para el lugar (Rugit) acompañan la selección de elementos de fibras naturales: los taburetes (Decolab), la lámpara de techo (Aquitania) y los apliques (Maison Flaneur). Arriba, la galería toma aquí la forma de la proa de un barco.

El hall de entrada se ubica en el primer nivel, desde donde parten las escaleras hacia la planta alta y baja. En la recepción, una gran alfombra (Rugit). Las puertas originales, de madera oscura, se realzaron durante la renovación. El baño se actualizó con piedra Marés y detalles que evocan la construcción original.

La intervención en el dormitorio principal incluyó una tarima built-in que eleva la cama para darle vista directa al mar. Con la misma técnica se realizó el respaldo, donde se apoya una lámpara con pantalla de fibras naturales y base cerámica. Lámpara de techo (Maison Flaneur), mesas de luz y ropa de cama (Zara), y alfombras de la marca de la dueña de casa (Rugit).

 

Dos sillones de director ubicados en una de las galerías para contemplar el paisaje: la construcción enmarca el Mediterráneo y la Isla del Aire, como si fuera un cuadro. Otro de los dormitorios repite los elementos que dan cohesión a la ambientación: los respaldos built-in, los muros blancos, los roperos realizados con la misma madera de las puertas y esterilla, y las alfombras de fibras sintéticas (Rugit). Mesas de luz Kartell (Aquitania), con veladores de Decolab. Lámpara colgante de Maison Flaneur y cuadro de Can Sancia, obra de Rafa Giménez.

El cuarto rosa mira a una terraza ajardinada en la planta baja. “Lo lindo acá fue generar ese muro que hace una contracurva, dialogando con la ventana”, explica la arquitecta. La intervención, que parece original de la construcción, permitió al estudio sumar espacio para otro dormitorio. Cuadros con telas enmarcadas (Can Sancia), perchero (Zara) y silla (Aquitania). Arriba, la baranda que balconea al hall central. Alfombra (Rugit) y perchero (Zara).

Un cuarto con elementos de color rojo, comprados en locales de la zona, como los peces globo de cerámica que se apoyan sobre la cabecera de material o los abanicos de fibras naturales sobre las paredes. Los cuadros son de Can Sancia, las mesas de luz de Aquitania y la ropa de cama de Zara. 

La entrada con sus curvas y aberturas de madera, originales de la construcción y puestas en valor. Las alfombras lavables y funcionales (Rugit), dominan la escena.

Paula Estrada, dueña de casa y fundadora de la firma de alfombras Rugit, en la galería, con el Mediterráneo y unas típicas buganvillas como marco. Radicada en España con su familia desde hace dos años, eligió esta casa como refugio de verano. 

 

En el playroom, los sillones built-in copian el formato circular de las paredes y los almohadones a medida juegan con rayas en el típico color verde de Menorca. Trío de mesas (Zara Home) y alfombra redonda (Rugit). Una lámpara de pie y una poltrona consiguen la estética veraniega buscada.

Estudio: Ximena Fontán Balestra

Producción y Fotos:  Ricardo Labougle

Texto: Marina Denoy

 

 

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