Arquitectura  Diseño  EDICIÓN Nº 181 

Fuga al interior de la luz

Los espacios firmados por Tomás Magrane son conocidos por estar cargados de una sensibilidad muy propia que se expresa en la unión de la arquitectura clásica con una espacialidad contemporánea, […]

“La obra de Carlos Arnaiz inspiró el color del sofá de pana”, dice Josefina Somoza. Conjunto de mesas de mármol, madera lustrada y pátina en bronce envejecido, sillones tapizados en lino de Zanav y ánforas antiguas transformadas en lámparas con pantallas en arpillera de La Pantalla. Díptico de Sentido José Ignacio.

Los espacios firmados por Tomás Magrane son conocidos por estar cargados de una sensibilidad muy propia que se expresa en la unión de la arquitectura clásica con una espacialidad contemporánea, y en una cuidada atención al interiorismo. Ese registro es notable en el piso de 300 metros cuadrados ubicado en un edificio de líneas francesas, sobre Av. Del Libertador, que intervino a pedido de un matrimonio con tres chicos. Perspectiva, flexibilidad y transparencia: tres de los principios estéticos que Magrane prioriza en todos sus proyectos se articulan aquí como un cóctel con los ingredientes justos.

Obra de Eugenio Cuttica Luna y toro. La figura ovalada de la mesa con tapa de nogal canaletto y patas en metal se repite en la alfombra Silky de Kalpakian. Sillas tapizadas en pana de De Levie y lámparas en bronce de La Feliz.
Tintas de Juan Manuel Sánchez de Galería Ensemble, biblioteca de Josefina Somoza Interiorismo realizada por Puerta Azul, alfombra de Sentido.
Toilette: paredes en arpillera; apliques, grifería y toallero en bronce por Puerta Azul.

“Me interesa manejar el espacio de manera tal que pueda generarse la perspectiva. Siempre diseño un gran eje que une los diferentes ambientes y origina fugas, un estilo que me da paz” declara Magrane. El concepto de flexibilidad se materializa en puertas corredizas que permiten unir o separar espacios, “las casas tienen que adaptarse a las necesidades cambiantes de una familia” dirá el autor. El tercer recurso, la transparencia, se logra con la puerta de vidrio repartido de la cocina que permite el ingreso de luz natural desde un gran ventanal próximo a un pasillo. 

“La cocina era angosta y oscura. Instalamos una puerta grande de vidrio por la que ingresa luz de una ventana cercana y logramos ensancharla visualmente”, dice el arquitecto.
La interiorista diseñó un banco que ocupa el lateral de la mesa de petiribí con pata de metal. Sillas de ratán y lámparas de cerámica.
El estudio remodeló los baños -cinco en total- y eligió mármol arabescato para los revestimientos del principal. La planta del departamento es muy larga; se iluminaron los espacios mediante la selección de materiales claros y aberturas más grandes en varios casos.
Los dueños adquirieron la obra de Silvia Rubinson “realizada con minerales que aportan textura y brillo” por sugerencia de Vicky Peláez de Quintana Casa. La cama fue lustrada y retapizada en cuero y las cortinas de lino y terciopelo son de Paola Rosenfeld para Darlux. Lámparas de Astor Luces.

La interiorista Josefina Somoza integró la paleta de colores de las obras de arte con el equipamiento -algunos muebles se compraron especialmente y varios sillones fueron retapizados-. Alfombras que aportan calidez y pinceladas de dorado aquí y allá completan este proyecto en el que todo está conectado visualmente. 

En el baño de las chicas, cortina de gasa rosa viejo realizada por Lucy Entre Dos.
El sillón del cuarto pertenecía a los dueños y fue retapizado en loneta a rayas. Cuadro de Mesopotamia y alfombra de lana de Kalpakian. Las molduras y los detalles de estilo son originales.

Creditos: Estudio Magrane y Josefina Somoza Interiorismo

PH: Arq. Daniela Mac Adden

Texto: Marina Aranda 

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