Arte  Edición Nº204  Entrevistas 

CONTAR EL ORIGEN

BRASIL  EL PAÍS EN CADA OBJETO   Fibras, tramas y mitologías locales se vuelven muebles, luminarias y joyas en los diseños de Sérgio Matos     Brasilidad. Así se nombra […]

BRASIL 

EL PAÍS EN CADA OBJETO

 

Fibras, tramas y mitologías locales se vuelven muebles, luminarias y joyas en los diseños de Sérgio Matos

 

 

Brasilidad. Así se nombra al ADN cada vez que un diseñador, arquitecto, chef o creativo desarrolla una pieza inspirada en el paisaje, los materiales, una canción o una calle del país de playas amables y alegría sin fin. Sérgio Matos es uno de los principales referentes de este fenómeno, que imprime la esencia, de raíz, a cada paso. Legado regional, puesta en valor de oficios ancestrales y una voz propia dan cuenta de su trayectoria. Creador de múltiples escalas, abrió su estudio en 2010 y hoy se proyecta al mundo a pura fusión. Y pasión por reflejar en cada solución un poco o mucho de esa brasilidad.

En el corazón de su estudio ubicado en Campina Grande (estado de Paraíba), sus exploraciones proyectuales lo llevan a viajes inmersivos por todo tipo de territorios. Con la naturaleza como fuente de inspiración, su misión es investigar la historia de cada comunidad para respetar, hasta el último vestigio, los modos de producción originales.

Sillón Balão: basado en los rasgos de un globo romboide usado en las festividades de São João.
Sillón Balão: basado en los rasgos de un globo romboide usado en las festividades de São João.

 

“Brasil no tiene una sola identidad. La de São Paulo es distinta de la del Nordeste, la de la Amazonia o del Pantanal. Incluso dentro de un mismo estado cambian los paisajes, la vegetación y las costumbres en pocos kilómetros. Por eso no me interesa discutir qué diseño es más brasileño que otro. Lo importante es desde dónde fue concebido”, dice Matos, que fue uno de los protagonistas de las últimas semanas de diseño en Milán y San Pablo. De las técnicas a los colores, el diseñador oriundo de Mato Grosso traduce símbolos y mitologías en piezas orgánicas con un lenguaje propio. A sus intervenciones las define como el trabajo de “un mediador, el co-diseñador que ordena la tradición milenaria sin que se pierda la sensibilidad”. Y agrega: “Festejo la fusión del diseño y la artesanía cuando el logro es compartido”.

 

Sillón Morototó. Alude a la forma de la semilla del árbol homónimo que crece en la selva amazónica.
Sillón Morototó. Alude a la forma de la semilla del árbol homónimo que crece en la selva amazónica.

 

 

Con formación en la Universidad Federal de Campina Grande, construyó una práctica que combina investigación y colaboración. Los resultados: equipamiento, luminarias, objetos y joyas que parten de fibras naturales, tramas ancestrales y paisajes locales, pero también de una pregunta que atraviesa todos sus proyectos: cómo traducir la diversidad cultural brasileña al lenguaje del diseño sin convertirla en un recurso decorativo.

 

Poltrona Arreio con tiras de cuero.
Poltrona Arreio con tiras de cuero.

 

—¿Qué representó tu participación en Milán?

—Fue la oportunidad de mostrar un trabajo que desarrollamos desde hace muchos años. Para nosotros era importante que las piezas llegaran con una identidad muy clara, que hablaran de Brasil, de nuestros materiales y de nuestra forma de producir. No queríamos presentar solamente muebles; queríamos contar historias a través de ellos.

 

—¿Cómo se construye el vínculo con las comunidades de artesanos?

—El primer paso es entender qué sabe hacer esa comunidad, cuáles son sus materias primas, sus tramas y qué representa ese territorio. Nosotros aportamos herramientas de diseño para transformar ese conocimiento en productos que puedan comercializarse sin perder su origen. No buscamos cambiar la artesanía, sino ayudar a organizar procesos para que esas piezas puedan llegar a nuevos mercados.

 

—¿Qué lugar ocupás como diseñador en ese proceso?

—Apenas una mínima parte. Trabajamos junto a instituciones y otros consultores para que las comunidades fortalezcan su autonomía. No comercializamos las piezas ni controlamos la producción. Cuando un producto nace directamente de una comunidad, también buscamos que el beneficio económico vuelva a ella. En una colección de joyas reciente, por ejemplo, el cien por ciento de los royalties queda para los artesanos.

 

—¿Qué lugar ocupa la naturaleza en lo que hacés?

—Forma parte del proceso. Ofrece la materia prima, inspira las formas, permite reconocer ese objeto como propio, sentirlo parte de su paisaje. En el estudio también trabajamos con flores, hojas y nervaduras que conocí durante mis recorridos por Brasil. Funcionan como memorias transformadas en diseño.

 

—¿Y el aporte de la tecnología detrás de las piezas cómo funciona?

—Usamos programas de modelado tridimensional para resolver ergonomía, proporciones, uniones y comportamiento de los materiales. La tecnología no reemplaza la artesanía; nos ayuda a potenciarla.

 

¿Qué opinás sobre el diseño que rescata las prácticas artesanales en la región?

—América Latina tiene una riqueza cultural enorme, todavía queda mucho por explorar. Sin embargo, hay técnicas y conocimientos que se están perdiendo porque los jóvenes ya no encuentran motivos para continuar esos oficios. Hace falta acercar diseñadores, comunidades, empresas e instituciones para que ese saber se transmita y vuelva a tener valor económico y cultural.

 

—¿Tenés algún diseño pendiente?

—Me gustaría desarrollar una colección que represente a todo Brasil: una silla o una poltrona para cada estado, creada junto con artesanos locales y firmada en conjunto. Sería una manera de mostrar la diversidad cultural del país a través del diseño.

 

—¿Quiénes fueron tus referentes?

—Los hermanos Campana me enseñaron que un diseño con identidad puede hacerse en cualquier lugar. Lina Bo Bardi puso la artesanía en el centro de la cultura brasileña, cuando casi nadie la valoraba. Y Janete Costa mostró que detrás de cada objeto hay personas y saberes que también merecen visibilidad.

 

Silla Cobra Coral con base de acero inoxidable.
Silla Cobra Coral con base de acero inoxidable.

 

Texto: Vivian Urfeig

 

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