Arquitectura Decoración Edición N°202
EL SELLO DEL DETALLE
¿Cómo reformular una casa sin cambiar la esencia cuando todos opinan en la familia? Ese fue el gran desafío del interiorista Sandy Cairncross al aggiornar este departamento que no […]
¿Cómo reformular una casa sin cambiar la esencia cuando todos opinan en la familia? Ese fue el gran desafío del interiorista Sandy Cairncross al aggiornar este departamento que no necesitaba reformas estructurales pero sí estéticas. Requería más funcionalidad, confort y expresividad, todo se mostraba muy tímidamente. Los chicos también opinaron y de esa forma los ambientes resultaron más juveniles.
Sandy Cairncross se inició como interiorista en el año 2002, con la apertura de su estudio y su participación en exhibiciones de arte y diseño. En su propia biblioteca se lucen los galardones obtenidos por su estilo original, y su maestría en el manejo del color en diferentes años de la muestra Estilo Pilar. En 2009, el decorador inglés Andrew Martin lo seleccionó entre otros 32 profesionales alrededor del mundo para formar parte de su libro sobre interiorismo.
“Las casas deben hablar de sus dueños: es una búsqueda que ellos deben hacer en la que uno los ayuda. Lo importante es lograr un equilibrio entre lo que da identidad —esos objetos con historia familiar que aportan carácter y valor— y la funcionalidad y la estética contemporáneas”, dice Cairncross. Y agrega: “A veces es difícil entrar en un proyecto que solo necesita actualizarse. Uno tiene que ser cuidadoso porque hay mucha sensibilidad que se pone en juego. En este caso, el entendimiento fue fácil y los dueños de casa me tuvieron confianza. Soy un poco osado y ellos se fueron animando”.
Sobre el proceso, explica que empezó pintando el palier de un gris oscuro, un color que predomina en varios espacios y genera un gran impacto visual: “Ese efecto lo potencié con las alfombras y la reubicación de muebles con mucha historia, como el tallboy, la cómoda china y las esculturas”. A los dormitorios de los chicos logró darles personalidad —destaca— ya que estaban vacíos de contenido. “Es impresionante cómo un detalle modifica la dinámica del lugar”.



“Un detalle lo cambia todo”, dice Cairncross al referirse a la pared entelada del dormitorio. En la zona de relax, un silloncito escandinavo del Mercado de Pulgas revivió al ser tapizado en género color chinchilla (Zanav). Sobre la cabecera enchapada en cedro, con mesas de luz ensambladas, fotografías de Jorge Llacay.

Interiorismo: Sandy Cairncross
Fotos: Adela Aldama
Texto: Ana Costa Méndez

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