Edición N°202
ENTRE PINCELES Y BASTIDORES
Declarada de interés cultural por el municipio de Vicente López, la casa que actualmente habita el artista Gabriel Perrone, construida en 1905, había estado deshabitada y casi abandonada […]
Declarada de interés cultural por el municipio de Vicente López, la casa que actualmente habita el artista Gabriel Perrone, construida en 1905, había estado deshabitada y casi abandonada durante años. “Su belleza estaba a la misma altura que su deterioro”, dice Perrone. Ubicada frente a una plaza histórica de Olivos, la propiedad había pertenecido al primer médico de la zona. “No pensábamos seriamente en mudarnos”, recuerda, pero Francisco, su hijo, quien colaboró en todo el proceso de obra, descubrió que estaba en venta. Y la magia que la casa transmitía fue suficiente para despertarles el deseo de restaurarla y hacerla propia.
Trabajaron con pocas consignas, pero concretas: “Debía ser la vivienda familiar, pero también mi taller: es una casa-atelier”. Por eso, le dieron mucha importancia al espacio de trabajo. “Tenía que ser luminoso, cálido, donde pudiera pintar y dibujar, sin estar separado de mis libros, lápices, pinceles, telas y bastidores”, recuerda. “Otra pauta de la reforma fue enfocarla desde la óptica de un artista visual, tomando la exposición de obra como eje”. Hay trabajos de Gabriel y Juan Perrone —su hijo escultor— por todo el espacio: “Es difícil entrar a algún ambiente sin toparse con una cerámica de Juan o un dibujo mío.”
En la elección de los tonos, los colores vinieron solos. “La suma de mis obras a las de colegas, más las esculturas, bronces y otras piezas que colecciono, hizo necesaria una paleta tranquila que no interfiriera con los objetos”.
Tomaron en familia las elecciones sobre el interiorismo. “Con mi esposa nos gusta recibir amigos, cocinar, beber, vivir la casa. Pusimos atención especial en la cocina, el comedor diario y los espacios donde se convive. “Marcela dejó su marca: la casa tiene una alegría que sin ella hoy no tendría”.

Arriba, Gabriel Perrone en su estudio, con un trabajo en proceso (dibujo en tiza, carbonilla y tinta sobre lienzo). En el living: dos dibujos y un óleo de su autoría. En la sala color verde, un pastel del pintor Carlos Alonso, una cabeza en mármol del escultor Roberto Juan Capurro y un artefacto de luz art déco. En el espacio principal, “escultura de un gladiador, que junto a las que están sobre el hogar, forman parte de mi colección de bronces neoclásicos”, dice Perrone. Dentro de la chimenea, una pieza de Juan Perrone.

Una cabeza en bronce firmada por Pini se apoya sobre la chimenea de mármol. Otros dos bronces de esculturas neoclásicas la rodean. Adentro, una escultura de Juan Perrone (esfera realizada en cerámica de 50 centímetros de diámetro). “Mi mujer y yo venimos de otra casa también en zona norte, donde tuvimos a nuestros hijos y transcurrió nuestra juventud. Detalles no menores a la hora de generar empatía y pertenencia a un lugar. Una historia que hoy se traslada a esta casa nueva”.
En su taller, donde trabaja, se pueden ver obras en lienzo intervenidas con tintas y carbonilla. “La boiserie es original de la casa. También las bibliotecas son originales en madera de roble y están llenas de libros de arte y otros que vienen de la biblioteca de mi padre”. Pisos en pinotea de origen.

Vista de un rincón del atelier, con escritorio y biblioteca. “Más libros, más bronces, más dibujos y materiales… es un pequeño lugar dentro de mi taller donde trabajo con mi computadora”.

Contrafrente de la casa. Los copones son de mármol y muy antiguos.


“Obra de mi autoría en acrílico y carbonilla sobre lienzo en el comedor diario”. Mesa en roble, con centro de Kumo Cerámica. Derecha: en la cocina, ollas antiguas de cobre y muebles de pinotea. Sobre la mesada, dos vasijas de Kumo Cerámica.

En el distribuidor del primer piso, una claraboya que da luz natural a todo el espacio. Sobre la pared, un dibujo en sanguina sobre lienzo del artista dueño de casa. Frente a este, espejo con marco labrado, “regalo de mi amigo Santiago Pipiu”.

Dormitorio: cama con respaldo original art déco enchapado en raíz. Mesa de luz, mismo periodo y materiales. Arriba, obra de Perrone. Pisos de pinotea originales.

En el recibidor, dos esculturas de Juan Perrone (cerámicas esmaltadas en amarillo). En la pared, un dibujo de Gabriel Perrone con tiza y carbonilla sobre tabla entelada. En el exterior de la casa: vista del frente, con puertas y aberturas originales. “Toda la mampostería, guardas y ornamentación fue restaurada según los documentos y las fotos de la época”.
Interiorismo: Gabriel Perrone
Fotos: Adela Aldama
Texto: Vivi Vallejos

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