Arquitectura  Edición Nº 186 

A LA VANGUARDIA EN EL DELTA

“Cuando vinimos por primera vez, este lugar era una selva tupida e impenetrable que solo tenía un caminito. Nos miramos con Eduardo, mi marido, y nos preguntábamos donde pondríamos la […]

Con 360 metros de costa sobre el Paraná Miní, la propiedad ocupa una extensión de 60 hectáreas atravesadas por canales y vegetación natural. MAPA describe a Biguá como una “casa anfibia” ya que, por su construcción a dos metros y medio del suelo sobre vigas laminadas cruzadas, podría convivir con el terreno inundado.

“Cuando vinimos por primera vez, este lugar era una selva tupida e impenetrable que solo tenía un caminito. Nos miramos con Eduardo, mi marido, y nos preguntábamos donde pondríamos la casa’”, dice Erica Heidenreich al llegar a Biguá, después de recorrer el río Paraná en lancha durante una hora desde el puerto de Tigre. Los Heidenreich no solo lograron formar un equipo -el estudio de arquitectura MAPA en Uruguay, el arquitecto Joaquín Berdes y el constructor Horacio Battagliero in situ– que aceptó el desafío de construir una casa de 230 metros cubiertos y 200 de galerías en el Delta, sino que se propusieron proyectar una vivienda certificada por el Passivhaus-Institut de Alemania, un estándar riguroso de construcción que procura un consumo enérgetico casi nulo.

Con 360 metros de costa sobre el Paraná Miní, la propiedad ocupa una extensión de 60 hectáreas atravesadas por canales y vegetación natural. MAPA describe a Biguá como una “casa anfibia” ya que, por su construcción a dos metros y medio del suelo sobre vigas laminadas cruzadas, podría convivir con el terreno inundado.

 

A pedido de la familia Heidenreich, el estudio MAPA proyectó una de las dos primeras casas con certificación Passivhaus en Argentina. El plan de los dueños era cocinar en la parrilla y en el horno de la galería, equipada con poltronas de Jader Almeida para Solsken y almohadones confeccionados con géneros africanos.

 

Sillas y banquetas Baru –distinguidas con el Sello Buen Diseño-, consola de hierro esmaltado y poltronas de Jader Almeida para Solsken, la tienda de diseño de Erica. Objetos en cuero de Vacavaliente y canastos de Colombia transformados en lámparas. Cocina con mesada de granito Vía Láctea.
La pasarela de madera de anchico colorado atraviesa la propiedad de Norte a Sur: nace del muelle, ingresa a la casa transformándose en hall y dividiendo las áreas sociales de las privadas, para salir hacia el fondo del cañaveral.

Además de estar controlada por domótica, la casa debe ser hermética, compacta y tener buen aislamiento térmico, ventilación controlada y ausencia de puentes térmicos. Mediante un intercambiador de calor, el aire se renueva constantemente. 

En el hall de ingreso, espejo de Solsken y percheros de cemento de Chalé. La arquitectura interior se resolvió en negro y madera, incluidos los baños revestidos en venecitas. La arquitecta Eli Sirlin estuvo al frente del proyecto de iluminación.
Las galerías con aleros, las paredes de Sipanel de 15cm de espesor revestidas en madera por dentro y chapa acanalada afuera, y las aberturas con triple vidrio de Schüco son algunos de los elementos que reducen el consumo de energía.
En todos los ambientes los pisos son de incienso y las paredes están revestidas en guatambú. Sobre la mesa, esculturas de cerámica de la arquitecta Vivian Heidenreich. Respaldo de cuero de Solsken y ropa de cama de Hilo Argentina.

El interiorismo se resolvió en tonos neutros con equipamiento de Solsken en convivencia con algunos muebles traídos del exterior y otros propiedad de la familia. En cada rincón se observan objetos, libros y recuerdos seleccionados en los viajes y piezas realizadas artesanalmente por Erica y Vivian, hija del matrimonio. Mientras la anfitriona invita a recorrer la propiedad aprovecha para señalar glicinas, hongos de colores y otras de plantas favoritas, “acá siempre aparece algo distinto”. Clara Billoch, a cargo del paisajismo, hizo traer un barco cargado de hortencias, azaleas, variedad de jazmines, lapachos rosados, ibirapitá, camelias, magnolias y cítricos. “De día vemos las pavas de monte, de noche escuchamos el canto de las ranas y el parque se ilumina en sitios estratégicos. El Delta es un lugar increíble”.

Créditos: Estudio MAPA Certificación Passivehaus Arq. Pedro Reyna de Consultora Superficie.

Interiorismo: Solsken.

PH: Arq. Daniela Mac Adden.

Producción: Mora Lorenti.

Texto: Marina Aranda.

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