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LA ALEGRÍA ES LO QUE HACE GIRAR AL MUNDO

Cuando Edgardo Giménez (Santa Fe, 1942) tenía 6 años, una tía lo llevó al cine a ver Blancanieves y dentro de esa sala quedó atrapado por esas imágenes: “Salí levitando”, […]

Cuando Edgardo Giménez (Santa Fe, 1942) tenía 6 años, una tía lo llevó al cine a ver Blancanieves y dentro de esa sala quedó atrapado por esas imágenes: “Salí levitando”, dice. En su recuerdo, Walt Disney fue un detonante clave: quizás, el acontecimiento que inauguró su imaginario pop.

La alegría es lo que hace girar al mundo, la muestra que presenta en Torre Macro, es una declaración de estos principios. Su universo visual es inconfundible: colores planos y brillantes, fluorescencias, animales, vegetación, atmósferas fantásticas. Elefantes, tigres, panteras, conejos, aves, gatos, ranas, flores, laberintos, arco iris, selvas. Una naturaleza amable y de ensueño donde fauna, flora y humanidad conviven sin conflictos.

 

Pintor, escultor, diseñador y escenógrafo, Giménez es autodidacta y multidisciplinario. Comenzó su carrera en agencias de publicidad y fue figura de las vanguardias de los años 60. Su obra se extendió también a la arquitectura: diseñó, entre otros proyectos, la Casa Azul de Jorge Romero Brest —crítico de arte y conductor del Instituto Di Tella: corazón de la experimentación artística de esa época—. En su lenguaje, los tonos vibrantes, el humor y el disfrute son el hilo conductor que une el arte, el diseño y la vida cotidiana en una misma expresión.

 

La muestra reúne sus trabajos recientes de gran formato en acrílico sobre tela, esculturas y muebles en madera laqueada —como Gato Secretaire: “con cajoncitos para guardar tus secretos”, confiesa el artista sobre este objeto onírico— y una reproducción del arco diseñado para la casa de Romero Brest, “pieza que reinstala la arquitectura como territorio de fantasía”, escriben los organizadores de la exhibición. Sus Fancy Monas célebres también están presentes en forma de esculturas: bailarinas en puntas de pie vestidas con tutús o sentadas sobre sus talones, con peinados altos, flequillos dorados o una gorra deportiva. Criaturas siempre humanizadas que hacen sus monerías con una chispa de ternura y comicidad.

 

 

“Cuando el arte es muy solemne, la gente se aburre”, señala Giménez. Y suma: “En momentos de crisis, es importante tener una mirada optimista a través de esas cosas que la gente no tiene tiempo de observar”. Pocos piensan la alegría y la felicidad con tanta seriedad, decía María José Herrera, curadora de la retrospectiva que presentó el Malba en 2023. La obra de Giménez es un recordatorio de la experiencia vital como una celebración luminosa.

 

 

 

 

La alegría es lo que hace girar al mundo, Torre Macro, Av. Eduardo Madero 1172, CABA. Hasta junio, lunes a viernes de 10 a 18 h. Entrada libre y gratuita.

 

 

 

 

 

Texto: Vivi Vallejos

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