Edición Nº 186 

Monocromías sorprendentes

“La casa de huéspedes tenía que generar alto impacto. Como es parte de un hotel, nos dimos el gusto de armar un living monocromo que parece un túnel rosa. Nos […]

“La casa de huéspedes tenía que generar alto impacto. Como es parte de un hotel, nos dimos el gusto de armar un living monocromo que parece un túnel rosa. Nos propusimos que la estadía de los invitados fuera inolvidable”. Con estas palabras definen su último proyecto las arquitectas Josefina Roca y Olivia Gutiérrez Urquijo, convocadas por Germán Tagle – propietario del hotel boutique Scratch House – para realizar la intervención en una de las pequeñas casas que rodean a la principal, una construcción de estilo neotudor en Villa Allende, Córdoba. 

Las arquitectas Josefina Roca y Olivia Gutiérrez Urquijo realizaron una intervención en la casa de huéspedes de Scratch House, en Villa Allende, y Ernestina Anchorena estuvo a cargo del paisajismo.
Los sillones fueron retapizados en terciopelo rosa y las cortinas se confeccionaron en tusor del mismo color. La alfombra fue comprada en un remate. Ines Mouriño, escenógrafa y madre de Olivia, colaboró colgando los grabados.
“¡Somos federales!”. Josefina nació en San Salvador de Jujuy y Olivia en Buenos Aires. Ahora ambas viven en Córdoba, pero lideran proyectos de arquitectura en todo el país.
La casa refaccionada por Roca & Gutiérrez Urquijo se llama Loch Lomond en honor al campo de golf diseñado por el arquitecto Tom Weiskopf en Escocia. En un principio la construcción funcionó como leñera de la casa principal. Varias décadas después fue sometida a una intervención que no respetó el estilo arquitectónico original.

Con mucho ingenio y sin alterar la estructura, organizaron el sector privado de la planta que contenía dos cuartos y un baño para sumar un segundo baño y más metros a uno de los dormitorios. Recorrieron demoliciones en búsqueda de pisos calcáreos y puertas-ventana similares a las de la casa principal para reemplazar algunas carpinterías. “Usamos los mismos materiales en todos los ambientes para generar amplitud y revalorizamos los elementos de época, como las ventanas y las molduras que agregamos a la fachada, copiadas de la casona”. Las paredes internas, antes de ladrillo a la vista, fueron revocadas y pintadas con ferrites “para darle textura y profundidad en un tono rosa empolvado que no se logra con las pinturas tradicionales”, y tomando como referencia el terciopelo de los sillones y el tusor de las cortinas. 

“Siempre visitamos remates y tiendas de antigüedades buscando muebles, alfombras y objetos de plata que restauramos porque sabemos que nos van a servir en futuros proyectos. Personalmente también colecciono mobiliario moderno e iluminación de las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta”, confiesa Josefina.
“Nos gusta mezclar. Olivia trabajó varios años en el estudio de interiorismo de Isabel López Quesada en Madrid. Ella suma el toque europeo. Yo crecí en el campo, en Jujuy, y veraneaba en Tilcara. Mi casa de chica era un museo, mi madre es restauradora de iglesias así que antes de ser arquitecta aprendí a dorar a la hoja y restaurar muebles y casas antiguas. Mi pasión son los textiles y los elementos criollos”, explica Josefina.

En cuanto al interiorismo, la mayoría de los muebles salieron de la baulera de la propiedad. Fueron restaurados por las arquitectas, quienes sumaron piezas compradas en tiendas de antigüedades y otras contemporáneas. Olivia y Josefina ya están proyectando la segunda etapa del master plan para Scratch House: la renovación de la casa principal y de las otras dos casas de huéspedes con el mismo lenguaje estético. 

Nota completa disponible en la edición impresa Nº186 de D&D.

CREDITOS Estudio Roca & Gutiérrez Urquijo Fotos Jonathan Reiccholz para Estudio ALV.

Dirección de arte: Facundo Abarca.

 Texto: Marina Aranda.

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