Decoración 

La recompensa del que espera

"Siempre que salía, veía este edificio. Vivía a la vuelta y me gustaba por su dimensión, por su espectacularidad y simpleza...

[…]De casualidad en ese tiempo se vendió mi casa anterior. Tuve que esperarla 30 años, aunque siempre pensé que se iba a dar, y finalmente sucedió” cuenta el arquitecto y artista plástico Jacques Bedel sobre la nueva propiedad que desde hace un año comparte con su mujer Florence Baranger, dedicada a la gestión y comunicación de la obra del artista, además de dirigir Inventarium, empresa ocupada en la catalogación de colecciones de arte y bibliotecas. En el hall de ingreso el grupo escultórico Los Dueños del Mundo (1995) recibe a los invitados, “son seres que no se sabe a qué casta pertenecen, podrían ser clérigos, ministros o senadores” opina sobre la obra que impacta al entrar. “Tratamos de respetar la arquitectura original del lugar. Recuperamos pisos, cambiamos vidrios esmerilados por otros laminados y también la caldera, pero mantuvimos los radiadores. Priorizamos recuperar todo lo que se podía, mayormente porque la calidad de los materiales ya no es la misma” recuerda. Cuando entraron por primera vez el techo estaba un poco caído, aunque no dudaron del potencial del espacio que enseguida reconocieron como su hogar. La remodelación tomó seis meses y estuvo a cargo de la empresa constructora Marinot & Skamelka, liderado por el arquitecto Cédric Marinot de acuerdo a las indicaciones de Jacques Bedel, quien reconoce que hicieron una obra magnífica pese a que los volvió un “poco locos” supervisando hasta el mínimo detalle.

El comedor es un ambiente que disfrutan con amigos y la cocina es punto de encuentro cotidiano: mientras cada uno trabaja en sus respectivas oficinas, se juntan a almorzar o simplemente coordinan para tomar un café. “Es una casa muy generosa, da placer estar en cualquier lado, aunque forzosamente paso más tiempo en la biblioteca” dice Bedel. Florence también tiene su oficina con otra amplia biblioteca, pero asegura el contenido es completamente diferente al de Jacques.

¿El próximo proyecto?: poblar la terraza, un sector rodeado de árboles y plantas que en breve sumará más de verde a la casa, que ya tiene un jardín interno fácil de apreciar desde la cocina.

Escultura en mármol de Beatrice Portinari en el cuarto de baño
En el ascensor, que usan poco para caminar por las escaleras, obra de Jacques Bedel de la serie Aproximaciones (2008) realizada con bolsas de residuos y otros materiales plásticos.
Hall de ingreso con el grupo escultórico Los dueños del mundo (1995).
Mesa y sillas Saarinen; vajilla de porcelana inglesa del siglo XIX en la cocina.

 

 

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