Arquitectura  Arte  Web 

Juan Riboloff: El arquitecto que construye mundos en miniatura

  Juan Riboloff, arquitecto y artista plástico argentino, ha construido un universo creativo donde las maquetas nacen tanto del azar como de la complicidad con sus clientes. Todo empezó en […]

 

Juan Riboloff, arquitecto y artista plástico argentino, ha construido un universo creativo donde las maquetas nacen tanto del azar como de la complicidad con sus clientes.

Todo empezó en el primer departamento donde vivía con su familia. Su madre les había asignado un estante a cada uno en un mueble del living, y él lo transformaba en pequeños escenarios con muebles hechos en Rasti. En ese espacio todo parecía posible. Con el tiempo, esa fascinación se convirtió en casas reales.

Aunque nunca terminó la carrera, la arquitectura siempre estuvo en él —a los 23 años ya había expuesto en la Bienal de Venecia y en Bellas Artes—. En 2002, mientras desarrollaba proyectos de arquitectura, sintió la necesidad de trabajar más directamente con sus manos. De esa inquietud surgieron primero las sillitas y luego las maquetas, que se convirtieron en la mejor manera de dar forma a esa necesidad creativa. Hoy lleva realizadas unas treinta, la mayoría para clientas, y entre ellas su favorita: un aula.

 

 

Su primer encargo de maqueta se remonta a 2012, cuando una amiga coleccionista le confió el diseño de su piso en Pasaje Arroyo. La cocina, protagonista del proyecto por la pasión gastronómica y viajera de la clienta, dejó una pared vacía que pedía ser intervenida. «Ella me dice, señalándome en redondo con la mano: ‘Juan… pensate algo para acá…'», recuerda. La respuesta surgió de su hábito de rescatar objetos: tres cajoncitos de un escritorio Thomson hallados en un volquete se transformaron en un tríptico que aún hoy ambos atesoran.

 

 

«Pasaron los años y ella decide comprar otro piso, y otra vez: ‘Juan, pensate algo…'», cuenta. Así, entre viajes y hallazgos de feria, apareció la cocinita encontrada en Parque Rocha, Mar del Plata, que dio origen a la nueva maqueta que hoy nos convoca.

Durante años trabajó en su taller de Parque Chacabuco, pero la necesidad de estar rodeado de naturaleza lo llevó a venderlo y mudarse a Miramar. La casa que eligió, «La Florita», en honor a su abuela, tiene quince ventanas que dejan que el sol marque el ritmo del día. «Necesitaba estar literalmente rodeado de verde: el arroyo, los caballos sueltos. Tengo un roble, un ginkgo biloba, un limonero y un ombú. Pronto llegarán dos Border Collie y, en noviembre, gansos. En Buenos Aires no podía vivir así… y ni hablar del mar, o de salir a juntar hongos en el bosque», cuenta.

Las maquetas de Juan fueron publicadas tiempo atrás en la edición n° 156 de D&D. Hoy, tantos años después, vuelven a sorprendernos con la misma fuerza. Conversar con él es tan fascinante como contemplar su obra. Nos despedimos con la certeza de que este encuentro no será el último, porque su universo creativo siempre invita a regresar.

 

-Virginia Braun

 

SUSCRÍBASE A D&D

Por solo $100000 anuales reciba la revista D&D en su domicilio y obtenga la tarjeta de beneficios exclusivos Club D&D.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER