Arquitectura  Edición N´198 

FORMADORES EN DI TELLA

  El arquitecto Herman Faigenbaum, director el programa Real Estate Management de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella, le cuenta a D&D de qué se trata […]

 

El arquitecto Herman Faigenbaum, director el programa Real Estate Management de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella, le cuenta a D&D de qué se trata esta capacitación, cuáles son los marcos de reflexión que conforman esta disciplina, qué aportes y novedades brinda a los profesionales del área y del mercado local.

La curiosidad por lo nuevo y el amor por la docencia llevaron a Herman Faigenbaum, CEO de Cushman & Wakefield South America, a investigar el real estate, con el que ya se vinculaba profesionalmente desde el costado corporativo. En 1994, a cinco años de haberse recibido en la UBA, con experiencia en un estudio en Rotterdam, formación en la Universidad de Berkeley y docencia en la Cátedra Baliero, quizo reorientar sus conocimientos en función de las variaciones económicas que se daban en la sociedad.

Mientras exploraba el rubro, entendió que los activos inmuebles eran muy importantes para las empresas, tanto para desarrollar negocios como para la inversión. Estudió y trabajó sobre el tema en Estados Unidos, recorrido que concluyó en un MBA en la Universidad Torcuato Di Tella, que perfeccionó luego en Boston. Con lo adquirido en sus diez años en el mercado estadounidense, su experiencia en cómo se invierte en real estate, cómo se financia y gestiona, regresó al país y se propuso hacer algo diferente de la oferta local. Hoy es el director académico del programa Real Estate Management en Di Tella.

¿Por qué es distinta esta propuesta?

Porque nos preguntamos de qué se trata la disciplina, cuáles son las diferentes áreas, factores, conocimientos que la afectan, y cómo va cambiando con el paso del tiempo. Y también buscamos que cada participante que llega con una formación específica se pregunte qué rumbo quiere darle a su carrera y qué tipo de negocios o de actividad quiere abordar.

Otros programas capacitan al desarrollador inmobiliario y abarcan un pequeño sector del amplio espectro que propone el real estate: cómo administrar propiedades, comercializar, ser consultor de servicios, de utilidades, gestionar inversiones propias y de terceros, focalizarse en diferentes tipos de activos, residenciales, industriales, oficinas, retail, armar diferentes estructuras legales. Hay millones de cosas que se pueden hacer porque el real estate es como una supradisciplina: es el conjunto de la parte legal, la financiera, comercial, constructiva, administrativa. Hay un montón de componentes que lo conforman. El primer programa educativo en el mundo empezó en 1983 en el MIT Center for Real Estate del Massachusetts Institute of Technology, que aún existe.

¿Cuál es la búsqueda de la formación?

El programa no tiene un fin utilitario en el que los asistentes se van con la respuesta de cómo hacer las cosas. Su fin es generar preguntas y una base de conocimientos que sirvan para resolver en lo impredecible, en lo que va a pasar en los próximos años. No sabemos cómo vamos a desarrollar nuestra carrera, qué negocio vamos a hacer, qué servicio dar, qué proyectos van a valer la pena, qué va a pasar en el país, en la macroeconomía, en tu ciudad, tu barrio, tu mercado. La propuesta es estar mejor preparados para poder afrontar lo que suceda, a dónde recurrir con el conocimiento adecuado, saber cómo ubicarse y gestionar tu carrera o negocio de la mejor manera.
Otra característica del programa es que los profesores no se limitan a dar clases, van a debatir los temas. Los especialistas presentan marcos de discusión, formas de mirar la realidad, y los participantes hacen aportes. Se fomenta el conocimiento desde una construcción colectiva. Traer la voz de expertos es enriquecedor, cada tema tiene algún conocimiento muy particular que eleva la charla a otro nivel.

¿Cómo estamos posicionados respecto de otros lugares del mundo?

La formación de los profesionales en Argentina es mucho mayor, comparativamente con otros países en donde no consideran tantas variables, no se replantean las cosas, y están más acostumbrados a hacer lo mismo que hicieron ayer. El profesional argentino siempre está entrenado para tener una mirada más amplia.

¿Por qué invertir en real estate?

Tiene que haber motivos de por qué invertir y por qué no hacerlo, sin una respuesta cerrada. La profundidad de discusión del tema hay que llevarla a todos los niveles, no sólo los cuantitativos u objetivos, sino también la evaluación emocional y reflexiva sobre la psicología del inversor. Invertir en este área es de enorme complejidad y requiere mucha precaución.

 

Texto: Arq. Laura Frigerio

 

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