Arquitectura 

El Palacio Barolo cumple 100 años

Ubicada en Avenida de Mayo 1370, barrio de Monserrat, es una de las obras más importantes del arquitecto milanés Mario Palanti, fue financiada por el exitoso empresario textil piamontés, Luis […]

Ubicada en Avenida de Mayo 1370, barrio de Monserrat, es una de las obras más importantes del arquitecto milanés Mario Palanti, fue financiada por el exitoso empresario textil piamontés, Luis Barolo. Obra catalogada como arquitectura esotérica, también puede considerarse ecléctica o romántica, con influencias del gótica y la arquitectura islámica en la India. Fue el edificio más alto de Latinoamérica hasta la construcción del Kavanagh en Retiro. Toda la construcción está dedicada a Dante Alighieri y a la Divina Comedia. Su estructura se divide en tres sectores: Infierno, Purgatorio y Cielo. Nueve bóvedas, planta baja y dos subsuelos, corresponden al Infierno; 14 pisos al Purgatorio –dos por pecado capital- y se corona con el Cielo y un faro urbano que representa el poder divino. Toda la construcción en lo alto está inspirada en un templo de la India, el Rajarani Bhubaneshwar, dedicado a Shiva, llamado el “templo del amor”, en alusión al encuentro de Dante con Beatriz. 

Todos los rincones del edificio guardan una clave simbólica numerológica o de imagen, que pueden descifrar los iniciados. Luis Barolo y Mario Palanti habrían pertenecido a una secta masónica, la Fede Santa, creada por los Caballeros Templarios, y cuya misión era transmitir conocimiento oculto a través del arte. Su primer Mestre fue precisamente Dante Alighieri, admirado por los dos italianos creadores del proyecto. Es más, el objetivo último del palacio era consagrar la memoria del poeta florentino y conservar sus cenizas en una estatua que estaría ubicada en el hall de planta baja. Se trataba de una estatua de bronce hueca, diseñada por Mario Palanti. Encargada para ser fundida en Trieste, y volver a Buenos Aires con las cenizas de Dante Alighieri en su interior, dice la leyenda, fue robada en el camino. Durante años integrantes de la Fundación Palacio Barolo la buscaron por anticuarios de la provincia de Buenos Aires. Finalmente la encontraron en Mar del Plata, pero el coleccionista que la tenía no la quiso vender. Había perdido la parte superior, pero aún tenía la firma de Palanti. En 2015 se hizo una réplica completa y hoy está exhibida en la planta baja del palacio. 

Luis Barolo murió misteriosamente en 1922 a los 52 años y nunca vio la obra terminada. Se dijo de una muerte por paro cardíaco, pero también se habló de suicidio o envenenamiento. Mario Palanti volvió a Italia a fines de la década del XX. En 1928 había inaugurado en Montevideo un edificio mellizo, el Palacio Salvo, también financiado por un empresario textil italiano. También con un faro en su cumbre, pretendía unirse con el Palacio Barolo en un puente de luz que no se logró por error de cálculo. 

El Palacio Barolo cumple cien años el 7 de Julio. Declarado monumento histórico nacional en 1997 festejará su esplendor con eventos artísticos. Conserva aún su impresionante y original presencia de rascacielos latinoamericano gracias al trabajo incansable de una fundación que supo siempre encontrar los recursos para cuidar esta joya e ícono de Buenos Aires. 

Texto: Pablo Sáez.

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