Arquitectura  Edición Nº 183 

Agustina Cervera, De las pampas a Nueva York

Nacida en Pergamino, ciudad de la provincia de Buenos Aires, apenas recibida Agustina Cervera viajó con una amiga a Nueva York para estudiar inglés. Pronto comenzó a trabajar como arquitecta, […]

Nacida en Pergamino, ciudad de la provincia de Buenos Aires, apenas recibida Agustina Cervera viajó con una amiga a Nueva York para estudiar inglés. Pronto comenzó a trabajar como arquitecta, y a los pocos años se destacó como emprendedora. Fundó el estudio SpearHead Architecture & Design que en siete años lleva diseñados más de 25 edificios, muchos de ellos en Brooklyn, y también en la Argentina. “Mi objetivo ha sido siempre fomentar una arquitectura impulsada por un propósito”, afirma. 

De Pergamino a Nueva York, es inevitable la curiosidad por conocer como fue el periplo 

Siempre estuve impulsada por un amplio sentido de la libertad, independencia y creatividad. Mi ciudad natal me dio valores que aún tengo conmigo. Fue mi punto de partida, un lugar seguro al que siempre se puede volver. Pero me intrigaba la idea de saber qué pasaba fuera de esa comodidad. Decidí volar y arriesgarme a conocer más allá, sin perder el centro. Hoy vivo en Nueva York, y aquí he logrado construir esos mismos valores con los que comencé. Este es mi lugar. Acá me siento libre y puedo desarrollar mis capacidades creativas.  

¿Dónde estudiaste, cuáles fueron tus influencias y maestros?

Me gradué por la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de Rosario. Recuerdo admirar la simplicidad y sofisticación de Mies Van Der Rohe, la industrialización de su arquitectura, su honestidad a la hora de implementar un material y mostrar su belleza auténtica. Eso trato de trasmitir en mis obras. Observo mucho las composiciones de Clorindo Testa, y la fuerza femenina de Zaha Hadid.

¿Cuál fue tu primera obra? 

Un edificio residencial de 16 unidades ubicado en la ciudad de Brooklyn. Logré fusionar el ladrillo en color negro y el acero corten, que le dio cualidades industriales al proyecto. Me apasiona cuando los materiales continúan mostrando belleza al envejecer, como el cuerpo humano. Me gusta ver la transformación en el tiempo de las obras, y que sigan evolucionando.

¿Y tu último trabajo?

House of X, una discoteca en el Public Hotel ubicado en la zona del Lower East Side, en Manhattan. Trabajamos en equipo con los administradores de este club nocturno y el propietario del hotel, Ian Schrager, creador del famoso Studio 54. Fue un gran desafío, ya que diseñar un ámbito donde multitudes de personas se reúnen a disfrutar es una gran responsabilidad.

Fundaste tu propio estudio y sos emprendedora, ¿cómo lo lograste? 

Caminando, arriesgando, y aprendiendo de los obstáculos. Me rodeé de gente con esa misma energía para aprender y compartir experiencias. Agradezco a todos los que hicieron que hoy pueda disfrutar esta faceta de emprendedora, por eso dedico parte de mi tiempo a ayudar. En este caso, la ciudad de Nueva York tiene un programa para emprendedoras del que soy mentora y que me permite impulsar a las mujeres que tienen el mismo deseo. Es un reconocimiento que me da más de lo que doy. 

Vivimos en un planeta en crisis ¿cuál es la responsabilidad que deben asumir los arquitectos y diseñadores?

Tenemos la responsabilidad de conectar con las necesidades de las personas, promover y diseñar espacios que procuren calidad de vida, salud, aire libre, independencia y libertad, flexibilidad. Los arquitectos tenemos la oportunidad de crear edificios únicos, que impulsan la transformación en los distritos urbanos y que permanecen en el tiempo. Tenemos la capacidad mágica de viajar en el tiempo. Esta crisis debe servir para reafirmar nuestro compromiso con el mundo que vivimos y que queremos construir.    

Texto: Pablo Sáez.

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