Arquitectura 

Aquella blanca arquitectura

Un ambiente…una historia Michel Roux-Spitz Es difícil ubicar la obra de Michel Roux-Spitz dentro de la historia de la arquitectura contemporánea, y más aún dentro del movimiento moderno. Firme opositor […]

Un ambiente…una historia Michel Roux-Spitz

Es difícil ubicar la obra de Michel Roux-Spitz dentro de la historia de la arquitectura contemporánea, y más aún dentro del movimiento moderno. Firme opositor a las ideas radicales de Le Corbusier, no adhirió a ninguna escuela o tendencia de las denominadas “arquitecturas de entreguerras”, sin embargo, sin proponérselo, dejó un estilo de arquitectura urbana que hoy se reconoce como “modelo Roux-Spitz”. Fue imitado hasta el absurdo tanto por colegas compatriotas (Ali Tour, Leson, Duhayon y tantos otros profesionales franceses) como en nuestra producción local. Fue indiscutida fuente de inspiración para Pater y Morea, que adaptaron su estética al gusto argentino realizando durante la década de 1930 varios edificios de una similitud sorprendente.

Michel Roux Spitz nació en Lyon en 1888. Era hijo de un arquitecto que no tuvo gran actuación, pero que marcó su destino y vocación. En 1909 ingresa en l´Ecole Regionale d´Arquitecture” de su ciudad natal, pero debe interrumpir sus estudios ya que es convocado para combatir en el frente durante la Primera Guerra Mundial. Terminada la contienda retoma su formación bajo la tutela del arquitecto Tony Garnier, quien lo orienta para que se postule al codiciado Grand Prix de Rome, cosa que logra obteniendo el primer premio con un trabajo titulado Un monument à la victoire. Una vez instalado en la Villa Medici, pasa cuatro años estudiando los antiguos monumentos romanos y clasificando a los grandes clásicos de la arquitectura. Terminada esta tediosa tarea que no lo motivó en absoluto, se traslada nuevamente a Paris, dispuesto a triunfar y dar vuelo a sus conocimientos y talento.

Siendo aún desconocido participa en la Exposición de 1925 con un pequeño trabajo que le otorga cierto prestigio y relativa publicidad. Pero, paradójicamente, el comité organizador de la muestra le encarga un catálogo sobre las distintas actividades y construcciones realizadas en la feria internacional. Esta edición, hoy muy difícil de conseguir, lo lanza también como crítico y corresponsal de varias publicaciones especializadas de la época. A partir de este azaroso comienzo la carrera de Michel Roux –Spitz no se detendrá por casi tres décadas. Finalizada la exposición, le encargan el diseñar de un monumento conmemorativo para la defensa del Canal de Suez, compuesto por dos gigantescas pylons de cuarenta metros de altura que enmarcaban el acceso al conflictivo estrecho. Luego de esta escultórica pieza, la Compagnie de Suez se convirtió en su más preciado cliente, encomendándole una importante secuencia de obras que hoy los expertos y críticos tratan de catalogar y clasificar. Sin poder determinar en qué sector del movimiento moderno ubicarlo, el estilo Roux-Spitz ya es parte de la historia de la arquitectura moderna, y es interesante identificarlo para valorar su extenso legado, imitado y reinterpretado por casi todos sus contemporáneos.

Texto: Arq. Marcelo Nougués

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