Sin categoría 

Refugio de La Piedad

Una obra muy simbólica, rechazada al principio por su lenguaje abstracto.

No era la primera vez que el artista plástico uruguayo Pablo Atchugarry recurría al estudio del arquitecto Leonardo Noguez. “Nos conocimos en 2007. Después de una larga trayectoria en Europa decidió volver a Uruguay e instalar una fundación para promover las artes. Desde entonces hemos realizado muchos proyectos juntos: emplazamientos para sus esculturas, muestras en diferentes partes del mundo, la nueva Fundación en Miami o el diseño de la capilla en Manantiales”, describe Noguez.

Cuando se trasladó a Uruguay, la premisa fue proyectar un pabellón. “Si bien la pieza tiene un estatuto religioso, el marco escenográfico debía ser laico. Mi interés era que ese espacio arquitectónico acentuara su carácter revelador”. Así, del mismo modo que el escultor trabaja directamente sobre la materia, sin bocetos ni modelos, el arquitecto planteó un espacio con énfasis en la materia. “Una forma pura y arquetípica, donde nada compitiera con el protagonismo de la escultura, cuyo dramatismo realzado con la luz cenital generara intimidad entre el espectador y la obra. Fue una oportunidad muy interesante porque supuso trabajar la dimensión emocional y simbólica de la pieza”, concluye.

SUSCRÍBASE A D&D

Por solo $1320 anuales reciba la revista D&D en su domicilio y obtenga la tarjeta de beneficios exclusivos Club D&D.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER